Hípica Argentina

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10-10-2019 88 Visitas

En Argentina las carreras de caballos fueron desde la época colonial una diversión favorita del pueblo, singularmente en la campaña, sin dejar las ciudades de interesarse por las mismas...

En Argentina las carreras de caballos fueron desde la época colonial una diversión favorita del pueblo, singularmente en la campaña, sin dejar las ciudades de interesarse por las mismas.

Las primeras carreras corridas en nuestro medio fueron las cuadreras, llamadas así porque las distancias en que se medían las diversas pruebas eran las cuadras, y de las que Guillermo P. Robertson y Juan Parish hicieron una acabada descripción a principios del siglo pasado. Estas carreras dieron origen a una serie de normas consetudinarias y legales de la que nos habla Julio A. Quesada en su libro «Carreras de caballos".

Hasta el año 1806 las caballadas existentes no recibieron ningún aporte de otras razas. En esa fecha ingresa al país un ejemplar inglés. En el año 1826 se realizan en la quinta de Reid, al sud de la ciudad de Buenos Aires, las primeras carreras «a la inglesa", pero como a nuestros paisanos le interesaban más las cuadreras, aquellas fracasaron.

Varios años más tarde entre Belgrano y Olivos se crea un campo para reuniones hípicas bajo la dirección de la Foreign Amateur Racing Society, corriéndose la primera carrera en esa pista el 8 de noviembre de 1849, continuándose las actividades hasta la caída de Rosas. Con la presencia de Urquiza se reinician en abril de 1853, donde en una de las pruebas triunfa su caballo The Ally. En estas carreras corrían caballos criollos bien entrenados. En el año 1853 se importa de Gran Bretaña el caballo Azael que es usado para cruzar con los nativos, y al empezar a competir mestizos, fueron desplazados los mejores nativos. Este hecho aumentó el interés por las carreras a la inglesa despertando la competencia, lo que provocó la importación de padrillos de categoría.

El punto inicial del elévage argentino lo constituyó la entrada al país de tres caballos pura sangre inscriptos en el General Stud Book inglés: el primero fue Bonnie Dundee, nacido en el año 1849, importado por Federico Plowes. Tres años más, en 1862, Wilfredo Latham trae el segundo de los sementales; se trata de «Eye the Boys", un alazán nacido en 1854, hijo de Harkaway y Fanny Kemble, y en nuestro medio se le cambia el nombre por el de Elcho, y a su vez Pedro Diego Sheridan importa el caballo Ireland?s Glory, zaino, nacido en Inglaterra como los anteriores, hijo de Mountain Deed y Thorm, que ariba al país en 1863. Los progenitores de estos tres sementales fueron ganadores de importantes pruebas en su país de origen.



En el año 1866, Diego White en terrenos de su propiedad en la zona de Saavedra construye el primer hipódromo propiamente dicho, surgiendo poco después con la base de éste el circo de Belgrano que es el primero que posee una verdadera tribuna para los espectadores.


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