El Comité - pág.30 - Folklore Argentino

--20211019 1594 Visitas
el comité historia argentina folklore argentino caudillo positivo Nacimiento Partido Autonomista Nacional revolución del 90 roca radicalismo socialismo argentino testamento de Alem poetas del comité sistema electoral topargentino

El "Espiritu Nuevo"

El ascenso de Sáenz Peña -interpretado por el propio presidente como expresión del "espíritu nuevo" de la República- inicia una etapa clave en el proceso de modernización política del país. Las deficiencias del régimen electoral o, mejor dicho, la subsistencia de las viejas prácticas instauradas por la oligarquía, había asegurado´hasta entonces la presencia ininterrumpida del Partido Autonomista Nacional y de sus diversas variantes oficialistas, dentro de un esquema de hierro en el cual las posibilidades de representación de los nuevos partidos eran prácticamente nulas.

Sáenz Peña, más flexible que sus antecesores, impulsa y gradúa, con´ ¡a evidente anuencia de los galeritas, los diversos pasos que en 1916 posibilitarán el acceso del radicalismo al poder. En julio de 1911 se dicta la ley 8129, que prevé el enrolamiento general de la ciudadanía bajo la dirección de las autoridades militares, y sobre esta "base, en febrero del año siguiente, se sanciona la ley 8871, que consagra el voto secreto y obligatorio.

El Comité

Roque Sáenz Peña, electo presidente del Club del Progreso. Caricatura de Cao.


Estas medidas constituyen un desafío al radicalismo. En su Mensaje de 1912 Sáenz Peña le dedica estas palabras:

"Las banderas tendrán que agrandar sus paños y replegar su intransigencia; porque el estado político se ha transformado, y con él desaparecen los antiguos métodos, lo mismo en la opinión que en los poderes... El momento no es normal, es transitivo y de franco rompimiento con una larga tradición."

El Ocaso del "Caudillo Positivo"

La sanción de la ley Sáenz Peña produce el eclipse (casi definitivo) de una pintoresca fauna que parasitó durante largos años en nuestra vida política. Comienza a extinguirse, o a tomar rumbos y maneras menos evidentes, la figura clásica del caudillo electoralista, convocado fundamentalmente para el acarreo masivo de papeletas cívicas.
Cayetano Ganghi, un inmigrante italiano que se inició en política junto a Carlos Pellegrini (c. 1880), es, en este sentido, uno de los ejemplares casi canónicos de la época.

El "onorevole" Don Cayetano aplica puntualmente la teoría expuesta por su mentor Pellegrini en pleno Congreso Nacional ("El voto más libre es el que se compra, porque expresa en forma absoluta la verdadera voluntad de la ciudadanía"), a través de su comité de la calle Paraná 445, insaciable máquina de acumulación de libretas que funciona a cambio de un verdadero sistema asistencia! y "recreativo" en el que se mezclan los préstamos, la timba, la cobertura de los gastos de sepelio, la clásica empanada y un rubro en el que por momentos el dueño de casa resulta pródigo: la provisión de cargos de langosteros de la Defensa Agrícola.

El Comité

La compra de libretas durante la elección de diputados. Caras y Caretas, 1906.


Ganghi, como lo definiera Pellegrini, su socio mayor, es un verdadero "caudillo positivo" o, como le gusta autodefinirse en florida jerga ítalo-criolla: un "caodille positive".

Félix Lima le dedicó alguna página memorable, y Alejandro del Conte retrató en Los que fueron, boceto aparecido en PBT el 3 de abril de 1915, la silueta de dos reminiscen tes parroquianos del comité de la calle Paraná. Corre 1915, como -se dijo, y ya se aplica la ley Sáenz Peña, verdadera acta de defunción (según la dudosa hipótesis corriente) del voto comprado:

"-Creelo, Nicasio, no hay cosa que m´abronque más qu´eso´e que s´aprosimen las eleciones.

"-Devera.

"-¡Pucha si no! ¿Te acordás´e los tiempitos´e la Unión Nacional? ¡Ai-juna, si me parece´e sentirme pibe, me parece!

"-Antes daban gusto las votaciones.
"-Endevera; uno se la laburaba d´inservible y la menega corría pior que l´agua´e la canilla y cad´uno tenía´e sobra p´hacerle los cumplimientos a la mina, así cuando n´el comité el mandoneón ranfañoso sonab´un tango, sonaba, se nos hacían d´esos cortes que l´hacían ladiar al mesmo panza Cernadas.

"-¿Y del gringo?

"-Es´era el alma´el comité. Todo el entusiasmo, toda la chupandina y empanadas, todo, lo refalaba el gringo tíanghi, y ¿te acordás cuando con sus terminitos de «metanlé, mochadlo, que agora gay elemente femenine contundente», parecía que nos quería rempujar pa que la pareja se pareciese a un trompo d´errdevera? ¡Eso eran tiempos!

"-Ahora ni pa un fumante.

"-¿Ahora? ¡Qué v´haber ahora con los radichetas que nos quieren meter pan a vainte el kilo! ¿Pa qué´l pan barato? Que nos refilen menega y nosotro lo pagamo a cincuenta tamién.

"-¿Y lo´e la cinta colorada?

"-¡Pucha, son tan mishadura las elecciones n´estos tiempos, qu´a quién no le v´a dar bronca! Antes, compañero, antes daba juerza cuando s´aparecía el patrón n´el comité con la portadora llen´é. mugrientos que l´hacían ladiar los mirones a cuarquiera sin tener minga´e ganas.

"-¿Y qué me batís´e los bochinches?

"-¿Te se viene a la memoria a vos los bochinches´s la madona que s´armaban, y donde uno, con toda la tranquilidá´el mundo, pelaba la fariñera y ¡fastrás!, meta marca como si jueran vacuno?

"-Y sin miedo a la polecía.

"-¿La polecía? ¡Qu´iba´a hacer la cana, si pa eso nos habían spiantao´e la central hacía tres meses y, además, era laburo al divino botón, porque apenitas s´estabamos un´hora n´el calabozo y d´enseguida venía l´orden del comité pa que nos largaran como por baranda, y meta farra y bailongo! Dispués había otra cosa. Uno antes votaba diez veces en una elección y se sacaba el gusto. En vez hoy se vota una adrento el cuartito escuro y, ¡chau!, hasta las próximas.


Compartir:


Página 30 de 31
 

Paginas: