El Comité - pág.22 - Folklore Argentino

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La Unión Cívica se divide entonces en una rama acuerdista, que pasa a denominarse Unión Nacional, y una rama intransigente, que se reorganiza como Unión Cívica Radical, y se dispone a sostener la fórmula Bernardo de Irigoyen-Garro (28/8/1891). La nueva situación provoca el alejamiento de Roca, a la sazón ministro del Interior de Pellegrini, y la renuncia de Mitre a su discutida candidatura, y en el orden interno de la Unión Cívica la renuncia de Aristóbulo del Valle, quien también declina su banca en el Congreso.

Se perfila entonces como alternativa, con la no disimulada anuencia de Pellegrini, la figura de un talentoso político adversario de Roca. Nos referimos a Roque Sáenz Peña, a quien auspician el gobernador de Buenos Aires, Julio A. Costa, y el llamado grupo modernista, en el que se agrupan los conservadores más flexibles.

Este vuelco inesperado reverdece a instancias de Roca, la defenestrada política del Acuerdo, pues sus disidencias y enfrentamientos con Sáenz Peña le hacen temer, en caso del triunfo de éste, una irreparable pérdida de influencia en la conducción política del país.

El punzante Mosquito de Stein publica por aquellos días una caricatura harto significativa, que algunos autores consideran basada en un hecho real: Roca y Mitre, vestidos con trajes gauchescos, tratan de disuadir a Roque Sáenz Peña de sus aspiraciones a la presidencia. Mitre le dice: "Hoy no pueden disputar la presidencia sino los pillos; los patriotas harían un sacrificio en aceptarla."

El Comité

Sáenz Peña se prepara para un viaje. Caricatura de Cao. Fray Mocho, 1913.


Pero el viejo y fogueado Zorro demuestra una vez más la agudeza de sus recursos de tramoyista político, al oponer a esta candidatura, con la anuencia de Mitre y Pellegrini, la del doctor Luis Sáenz Peña, padre de Roque. No está equivocado. Roque Sáenz Peña resigna sus aspiraciones en una carta famosa, y cede el terreno a la fórmula acuerdista, que se recompone con los nombres de su padre y de José E. Uriburu:

"Circunstancias que son honrosas para el padre y para el hijo hacen surgir nuestros nombres como candidatos a la presidencia futura de la República, y lejos de mirar en aquel acto conflictos desagradables para la paz y los afectos del hogar, he recibido su nombre con el acatamiento del respeto filial y con los sentimientos del ciudadano amante de la patria y celoso de su suerte. Si alguna indecisión nubla su espíritu para afrontar la situación que el país exige, quiero que sea mi firma la primera en solicitar sus sacrificios en bien de la Nación y de los principios de gobierno que nos son comunes.

"Ninguna ambición pequeña me ha alentado a dar mi nombre para la lucha actual de los partidos, y al presentar a mis amigos la renuncia indeclinable de la candidatura, lo hago sin experimentar contrariedad creyendo qué ninguna consideración de orden político puede desviar el impulso de mis sentimientos, atándolos a una lucha condenada por la naturaleza y por la sangre; mis amigos se han inclinado con respeto ante esta resolución, más del orden moral que del político...

En cuanto a mí, personalmente, creo haber hecho un beneficio a mi país levantando en los partidos una bandera impersonal que queda en manos más autorizadas que las mías, atestiguando un movimiento autónomo en los estados que muestran poder vital en la Nación...

Usted quiere saber y lo sabrá, si la voluntad nacional le da su apoyo, a cuyo efecto espera tranquilamente el voto de los pueblos; la victoria será de la opinión, el triunfo lo representa el candidato, no los conferenciantes dadivosos, postergados o desconocidos como árbitros de la solución; son estos convencimientos los que me hacen aplaudir la actualidad del problema electoral, porque usted ya conoce mis ideas sobre la moralidad de los acuerdos y los frutos que nos ha dado esa política...

Reducir el voto público a la forma aprobatoria de un pacto personal es subvertir la más alta prerrogativa de las democracias; encadenar los partidos por el acercamiento de dos hombres, fundir dos fuerzas en una sola impotencia, olvidando, en un momento de extravío, derechos y conquistas que no son patrimonio de ninguna individualidad."

Carlos Ibarguren describe este momento en La historia que he . vivido: "Era violento el arrebato de los espíritus entre los adversarios, que reciprocamente provocaban tumultuosos desórdenes callejeros que he presenciado. Los radicales adoptaron como distintivo boinas blancas, que muchos revolucionarios de julio usaron en los combates del Parque, y en son de burla al Acuerdo exhibían en sus manifestaciones.,un acordeón descomunal".

El Comité

Las urnas son recibidas en el Congreso una vez terminada la elección, 1912.


La fórmula acuerdista impulsada por la Unión Cívica y el Partido Autonomista Nacional triunfa gracias a la "gran muñeca" electoral de Pellegrini y al oportuno desbaratamiento de un complot urdido por el radicalismo.

La Causa Reparadora

A fines de 1892 la Unión Cívica Radical dicta su Carta Orgánica, a la que se considera históricamente como la primera carta partidaria con bases representativas y federales dictada en el país, y en la que se enuncia que este nuevo agrúpamiento ha nacido para luchar "por el resurgimiento de la vida institucional" y por "el cumplimiento honrado de la ley, la pureza de la moral administrativa, el ejercicio efectivo de la soberanía popular y el amplio reconocimiento de la autonomía dé los Estados y de los municipios, bases fundamentales de nuestro sistema de gobierno y existencia nacional".

A la Convención Nacional reunida en el teatro Politeama Argentino concurren delegados de la Capital Federal y de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Catamarca, Entre Ríos, Jujuy, Mendoza, La Rioja, Salta; Santiago del Estero, San Juan, Santa Fe, San Luis y Tucumán.


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