El Comité - pág.11 - Folklore Argentino

--20211019 1615 Visitas
el comité historia argentina folklore argentino caudillo positivo Nacimiento Partido Autonomista Nacional revolución del 90 roca radicalismo socialismo argentino testamento de Alem poetas del comité sistema electoral topargentino



"Por fin el acto electoral comenzó y los paisanos fueron acercándose uno a uno a la mesa del comicio, depositando cada uno su voto maquinalmente y montando de nuevo a caballo para confundirse en las filas de donde habían salido.

"Media hora hacía apenas que la elección había comenzado cuando Leguizamón, picando su caballo, se acercó a la mesa y, dando en ella un golpe con su rebenque, dijo que se estaba haciendo una trampa contra su partido y que él no estaba dispuesto a tolerarla.

Y al decir estas palabras, Leguizamón no miraba a los escrutadores a quienes iban dirigidas, sino a Moreira, para quien envolvían una provocación que éste no quiso entender, permaneciendo tranquilo.

"Las palabras de Leguizamón conmovieron los ánimos tan poderosamente que ninguna de aquellas personas mandó al gaucho guardar silencio.

"-¡He dicho que se nos está haciendo trampa! -añadió, creciendo en insolencia-, y han traído a aquel hombre para que les ayude -y señaló a Moreira con el cabo del rebenque.

"Moreira siguió guardando su aparente tranquilidad y con una infinita gracia replicó al gaucho:

"-No es tiempo, amigo, de lucir la mona. Los peludos no tienen cartas en las votaciones y no hay que faltar así al respeto de las gentes.

"Tan conmovidos estaban los paisanos que ni siquiera sonrieron ante este epigrama, que hizo poner lívido de furor a quien fue dirigido.

"-¡Menos boca y al suelo! -gritó Leguizamón desmontando-. Usted es un maula que ha venido a asustar con la postura y que no ha de ser capaz de nada.

"En la cintura de Leguizamón se veía un revólver de grueso calibre y una daga de colosales dimensiones. Fue ésta el arma que sacó el paisano.

"Moreira se echó al suelo como quien hace una cosa a disgusto, y sacó también su daga, enrollando con presteza al brazo la manta de vicuña.

"Apenas el paisano se había separado una vara del caballo cuando Leguizamón estaba sobre él, enviándole una lluvia de puñaladas.

"Era aquél un espectáculo magnífico e imponente. Aquellos dos hombres se acometían de una manera frenética, enviándose la muerte en cada golpe de daga, que era parado por ambos con una destreza asombrosa.

"Los ponchos, arrollados en el brazo izquierdo, estaban completamente hechos jirones por los golpes parados, pero los combatientes, igualmente diestros, igualmente fuertes, no habían logrado hacerse la menor herida.

"La prolongación de la lucha empezaba a encolerizar a Leguizamón, que había cometido ya dos o tres chambonadas, y, a medida que la cólera empezaba a enceguecerlo, Moreira se mostraba más tranquilo y más previsor en sus acometidas.

"Los asistentes habían hecho gran campo a los dos antagonistas, sin haber entre ellos uno solo que se atreviera a separarlos, pues con aquella acción sabían que se exponían a captarse la cólera y tal vez la agresión de ambos.

"Leguizamón, más viejo y menos tranquilo en el combate, empezó a fatigarse, mientras Moreira, más hábil, economizaba sus fuerzas, que no habían podido debilitar quince minutos de combate recio que ya comenzaba a ser pesado para Leguizamón.

"Aquella lucha no podía durar un minuto más; era cuestión de una puñalada parada con descuido, de un traspié, de una casualidad cualquiera.

"Leguizamón empezó a retroceder, acometido de una manera ruda y decisiva. De su poncho quedaban sólo dos pequeños jirones y su chaqueta estaba cortada en dos partes. Moreira, cuyo poncho estaba completamente despedazado, paraba las puñaladas con su enorme sombrero de anchas alas.

"Leguizamón fue retrocediendo hasta la mesa donde se hacía el escrutinio, que fue abandonada por los que la rodeaban, para evitar un golpe Casual.

"Allí, contra la mesa y con acción debilitada por el mueble, el gaucho cometió una imprudencia que fue hábilmente aprovechada por su adversario. Distrajo la mano izquierda pretendiendo sacar su revólver, descuidando toda defensa, y Moreira, rápido como un relámpago, marcó una puñalada en el vientre.

"Leguizamón quiso acudir a evitarla, pero Moreira dio vuelta la daga y espetó con el puño tan violento golpe sobre la frente del gaucho que lo hizo rodar por el suelo, completamente privado de sentido.

"Después de este golpe maestro era de suponerse que el vencido fuese degollado, pero Moreira, limpiando con la mano el copioso sudor que pegaba los cabellos sobre su frente, hizo dos pasos atrás y, con la voz aún jadeante por la fatiga, dijo a los paisanos del bando enemigo, que lo miraban asombrados:

"-Pueden llevar a ese hombre a que duerma la mona y no venga aquí á hacer bochinche.

"Un inmenso aplauso saludó la hermosa acción de Moreira, que envainando la daga y saltando a caballo dijo a los del comicio:

"-Caballeros, que siga la eleición".

8.Nacimiento del Partido Autonomista Nacional

Las elecciones para diputados nacionales de febrero de 1874 demuestrán el arraigo del nuevo Partido Nacional impulsado por Avellaneda y abren el camino para la fusión de esta fuerza con el autonomismo alsinista, dueño indiscutible de la situación política en Buenos Aires.

A mediados de marzo de ese año, en efecto, nace el Partido Autonomista Nacional, que sostendrá la resistida y finalmente victoriosa fórmula Avellaneda-Acosta para la renovación presidencial.

Mitre acusa al oficialismo de haber cometido fraude en las elecciones que han consagrado a Avellaneda y pide su baja del Ejército.

Enfáticamente proclama que "vale más la péor de las elecciones legales que la mejor revolución", pero en setiembre de 1874 los elementos nacionalistas y las fuerzas militares que lo apoyan se levantan en armas para impedir la entrega de la presidencia.


Compartir:


Página 11 de 31
 

Paginas: