El Caracter Porteño - pág.30 - Folklore Argentino

--20210910 3323 Visitas

Hay un carácter porteño. Está hecho con los mil y un ingredientes que durante medio milenio aportaron los aventureros descubridores, los criollos que fundaron lo argentino, los inmigrantes que aquí vinieron a sentar sus reales y, en fin, por los muchos hombres de buena voluntad que quisieron poblar este suelo. De tal entrevero de nacionalidades, lenguas y culturas surgió un hombre diferente, personaje típico de nuestra “gran ciudad”, cuyos rasgos de carácter fundamentales conforman la personalidad del porteño.
  1. El carácter porteño anterior a 1940. Historia y arte.
  2. El mito de “El hombre que está solo y espera”.
  3. Hispanidad, criolledad y europeísmo en el carácter porteño. Desarraigo
  4. Orígenes populares, cosmopolitas y mercantilistas de Buenos Aires. Abundancia general.
  5. Ganar mucho y pronto. En pos del éxito.
  6. Improvisación. Agitación. Audacia. Desubicación. Resentimiento.
  7. Inurbanidad. Evolución de la guaranguería.
  8. Certidumbre de fe en un futuro providencial.
  9. Envanecimiento. Vida cómoda.
  10. Erotismo. Soledad.
  11. Emotividad. "Pálpito”. Gana.
  12. "Viveza”. Confianza en el azar. Entusiasmo.
  13. Buenos Aires, puerto privilegiado, porteño malcriado. Insatisfacción
  14. Apariencia de superioridad. Figuración. Doctorismo.
  15. Representación. Inseguridad. Susceptibilidad. Temor a caer en la ridiculez.
  16. Uniformidad. Vida defensiva. ¿Tristeza?.
  17. Vida exterior. Falta de “seriedad”. Inautenticidad.
  18. Imitación. Caricatura.
  19. En pos del ser porteño.
  20. Individualismo. Amistad. Incultura cívica.
  21. Personalismo político. Estado providencial.
  22. Aproximación al porteño de hoy.
  23. Conclusión.
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23.Conclusión.

El caracter porteño

Un plumerero ambulante en las calles de Buenos Aires. 1970.

Buenos Aires fue en un tiempo un verdadero pueblo. Se mostró como tal durante las jornadas heroicas de las Invasiones Inglesas (unidos españoles y criollos, en estrecha solidaridad), así como los hijos del país, solos, en la gesta de la Emancipación y de la Independencia.

Ese pueblo vino a convertirse durante el período inmigratorio en una agregación de individuos sólo atentos al provecho particular, ninguno de los cuales estaba dispuesto a emprender ninguna tarea sin preguntar previamente: ¿con qué ventaja?... ¿cuánto voy yo en el asunto?

La vida interior y el sentimiento de plenitud hispano criollo se resolvieron en desarraigo, en "falta de algo", en "sentirse un poco en el aire".

El conocimiento sincero y veraz del ser porteño y de aceptarnos como somos, con todas las fallas pero también con todas las cualidades, contribuirán al descubrimiento de energías desconocidas en favor de una vida renovada y de un destino fecundo.

Ese examen de conciencia nos llevará de la mano hacía el encuentro de los remedios adecuados: contra el descreimiento, la fe; contra el ¡no hay nada que hacerle!, al afán de volver posible lo imposible; contra el todo está permitido, la actividad responsable; contra la insatisfacción y el resentimiento por carencia de triunfos materiales, el sentirse cada día más rico espiritualmente; contra el ¡no te metás!, la generosidad y el seguir adelante, asumiendo el riesgo y cumpliendo el compromiso.

Enhorabuena volvamos a ser un pueblo formado por ciudadanos unidos por lazos de solidaridad tan vigorosos que cada individuo estime como propio el dolor y la alegría del vecino. Conocimiento significa liberación. Ayudémonos a conocernos y a juzgarnos con imparcialidad; y Dios nos ayudará a ser y a obrar mejor.


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