El Conventillo - pág.16 - Folklore Argentino

--20210906 1701 Visitas

Las imágenes del conventillo dominaron toda una época de nuestra historia urbana. Nacido a mediados del siglo XIX, tuvo su edad de oro en la década de 1880, como contracara miserable y calamitosa de la prosperidad que creimos inaugurar por esos años. Negocio lucrativo para muchos, marcó con sus estigmas a varias generaciones de inmigrantes y criollos y terminó por entrar -a través de la mitología, del tango y del sainete- en la leyenda de la ciudad.
  1. Prehistoria del conventillo
  2. El aporte inmigratorio
  3. "...Una especie de gusanera"
  4. La "época de oro" del conventillo
  5. Rawson se ocupa de los conventillos
  6. La literatura del conventillo
  7. El problema de íos alquileres
  8. La huelga de inquilinos
  9. "Cuatro en una pieza"
  10. La profesión del señor Sartorius
  11. El nombre de la mugre
  12. Tiempos viejos
  13. Integración y querella
  14. Eros conventillero
  15. Palomas y gavilanes
  16. El conventillo opina
  17. Tiempo de sainete
  18. El tiempo del tango
  19. Otra vez literatura
el conventillo folklore argentino historia conventillo Guillermo Rawson literarura conventillo alquiler conventillo huelga inquilinos conventillo inmigrantes conventillo argentina

El Conventillo Opina

El conventillo porteño no fue ajeno a los avatares de la lucha política, y acaso pueda afirmarse que en sus patios y en sus temibles y apocalípticas broncas terminaron de madurar (simbólicamente desplazados) muchos de los fermentos de la conciencia política popular.

No es necesario un prodigioso esfuerzo de imaginación para entreverlo a la distancia como agora improvisada y vocinglera, como prolongación vitalísima del comité o de la Sociedad de Resistencia. A comienzos dé siglo se entrecruzan cuatro líneas o corrientes fundamentales, cuya presencia opinante se hizo notar en los patios. Por un lado, las fuerzas del "régimen", como se llama en su conjunto a la alianza político-administrativa del conservadorismo. Por otro, la Unión Cívica Radical, que se reorganiza en 1904 y resuelve la abstención electoral como arma de lucha, sin descartar la vía revolucionaria que había predicado Yrigoyen en 1897.

El elemento radical, criollo o de reciente origen inmigratorio, adhiere sentimentalmente al ideal un tanto metafísico de la "causa reparadora" y se apega con fervor a la mitología promovida en torno a la figura de Alem y a la Revolución del 90. Frente a los radicales, muchas veces enigmáticos y reminiscentes, se cuadran los socialistas, que hablan un nuevo lenguaje, en el que tienen papel preponderante las reivindicaciones sociales, y que están orgullosos del rigor "científico" de sus dirigentes. Inmigrantes, en su mayoría, los socialistas son presa cotidiana de los "cazadores dé brujas" de la época, que ven en ellos algo así como la encarnación demoníaca del desorden y de la subversión social. Los límites resultan muchas veces?imprecisos y se los ataca, simultánea o independientemente, como lo demuestra la Ley de Residencia de 1902, por su condición de obreros, extranjeros y socialistas.

Félix Lima, que fue un agudo observador de la ciudad y prolongó entre nosotros, con personalísimo talento, la tradición del boceto costumbrista madurado por Fray Mocho, nos ha dejado en su libro Pedrín (1923) una sabrosa evocación del disentimiento político en el seno del conventillo. Así, en "Después del encuentro":

"30 de marzo. Sol en retirada ...

"La de Brito, una criolla sargentona más arrugada que bandera de comité en trance abstencionista y más seguidora que china vieja de batallón provincial, salió al patio del conventillo boquense, y en orden disperso, sobre una cuerda, tendió tres bomba-chitas infantiles.

"-Diga, don Salomón: ¿por quiénes sufragó usté, en las de hoy?

"-¡Mira quí prigonta!... ¡Qui yo sofraga pir candidatos di la poieblo, pir candidatos di la única partido qui tiene una programa ascrito in banderas, pir candidatos qui a Congreso dirán "la pan, pan, y la vino no istá limonadas!" Yo sofraga pir socialistas.

"-¡Que había sido "austero," don!...
"-No mi vengas con palabras di la catecismo radical, siñora Britos ... Astero, astero... ¡Qui yo no estoy pájaro qui come gosanitos la jardín!
"-No decrete la "rivindicación de los derechos conculcados a mano armada". .. Vea qu´esta situación no es la de Salta. ¡No se "achive"! ... No es pa tanto ... Bueno: ¿quiénes ganaron en las de hoy?

"-¡Mira qui prigonta!

"-¿Los del Parque, segurito?

"-Poide qui Parque Patricios o qui Parque Lizama ... ¡Al es Iones hoy qui ganaron socialistas pir más una tres mil votos! ¡Vitoria ¡n toda la lineas! Dil Valle Birloceas va sinado; Bravo y R i peto, qui van otra cámara. ¡Vitoria in toda la líneas!

"-Así que ustedes se apuntaron con un triunfo "canónigo", ¿no?

"-¿Canónigos?... ¡Qui socialistas no quieren canónigos! ¡Qui socialistas quieren siparación aglesia la is-tado! ¡Mira qui ti la digo yo, señora Britos, a isto momento: qui no tardará la día ¡n que canónigos si van todos saca adoquín Sierra Chica, in tren aspreso!

"-Profeta ...

"-¿Ti ríes?... Ría cuanto quieres, siñora... "La virdá qui camina pir la mundo, y qui naides la pisa lo poncho a la virdá", como dijo Zola, antes qui si morió venenado pir la gas di París qui parecía la gas di Boinos Arias.

"-¡Pobre moso! ... Volviendo a las de hoy, ¿sabe que palpito que ganamos los del Parque? ... Mi marido no ha regresao de las urnas. En fija que Crotto se lo llevó al comité de la calle Cangallo pa que tire bombas y anuncie a los cuatro vientos la Vitoria de la memoria de Alem.

"-"¡Mimerías mi das la familia!" ...
"-¡No sea ateo, don! ¡Respete a los finaos! ¡Porque el partido radical es el único partido que lucha por la pureza del sufragio y por la moral administrativa, el único partido que combate las oligarquías y los nepotismos, como dice el dotor Araya! ¡Adelante los que quedan, don Salomón!

"-¡Qui sigan, qui Dios la yude dotor Raya! Piro, yo ti prigonto, siñora Britos, ¿no astubo nepotismo qui Polito Ragoyen quiere hace cahdidato va si-nado, su hirmano Martin? ...

"-¡Calumnias de los mitristas! ¿Quién le dijo semejante cosa? ... ¿Quién? ... ¡Dígalo!

"-¡Dickmann!"

En el conventillo, completando esta tetralogía militante, se. escuchó también la voz combativa de los anarquistas, captada en sus cadencias y entonaciones pintorescas por Carlos Mauricio Pacheco. En Los. disfrazados dialogan Ramón y "Malatesta":

"RAMON. - ¿Y de ande sacás argumento pa decir que?l gobierno es malo y la justicia una frase? ... Lo que hay es que todos somos una punta ´e ladiaos que andamos haciéndole gambetas al camino ´e la razón ...

"MALATESTA. - Es que vos como´ güen criollo no te has preocupao de ilustrarte...

"RAMON. - Calíate... ¿Qué sacan ustedes con tanto ruido? Que les planchen el lomo. Sí, señor. Y bien hecho por alterar el orden público que´s la base... por no vivir cada uno en su rancho "trancuilo cume il pacarito in la cáula" pa usar la frase?el pueta Trejo...

"MALATESTA. - Vení, te vi?a enseñar un libro de Croponkine, vení... Vos te agitás en la tiniebla?el oscurantismo...

"RAMON.- ¡Qué hacés, oscurantismo! (Mutis de ambos por la escalera.) "

Pero la realidad fue menos amable que esta graciosa macchietta. La Ley de Residencia y la represión-policial se cebaron principalmente con los habitantes del conventillo, anarquistas o no. Comentaba La Prensa en su edición del 6 de mayo de 1903:

"Afirma el Presidente (Roca) en su mensaje que el Gobierno aplicó con la mayor moderación el estado de sitio y la ley de extrañamiento, cuando los hechos que son de notoriedad pública deponen, que esas medidas fueron en sus manos instrumentos de terror, que la policía esgrimió, en cumplimiento de órdenes superiores, con la arbitrariedad más extremada; cuando se impidió en absoluto el ejercicio del recurso de habeas corpus, garantía suprema de la libertad individual, y se sustrajo de la jurisdicción de los jueces establecidos por la Constitución a los que eran objeto de las persecuciones gubernamentales; cuando se probó en repetidas ocasiones que los expulsados eran hombres tranquilos y laboriosos, arraigados de largos años en el país, padres de hijos argentinos, y a pesar de todo se les arrancó de sus hogares y se condenó a sus familias a la más espantosa miseria; cuando muchos de los que sufrieron los rigores de esa ley de excepción acreditaron, al llegar a los puntos de destino, que habían sido víctimas de una negra injusticia, y sus clamores provocaron en todos los países cultos un movimiento universal de protesta; y cuando la crueldad y las arbitrariedades llegaron a tal extremo que los mismos órganos oficiales hubieron de reconocer que la ley adolecía de defectos, que convenía corregir, para cohonestar de esta suerte el uso apasionado y violento que se había hecho de sus disposiciones draconianas.


Compartir:


Página 16 de 24
 

Paginas: