Fiesta Del Niño Alcalde - pág.4

Fiesta Del Niño Alcalde - pág.4 Top Argentino

Folklore Argentino

--20200415 1365 Visitas
meta fiestas folklóricas fiestas populares fiestas tradicionales fiestas célebres celebraciones argentinas ferias argentinas enero 1970 topargentino

Fiesta Del Niño Alcalde. ..
Asi amanece. El sol, implacablemente, empieza a abrasar la ciudad. Un vaho de fuego se levanta de la tierra y los rayos encienden el mundo. Todo brilla, relumbra, enceguece. Las calles, desafiando, se llenan de gente. Alegres, bulliciosos, habrán llegado por todos los caminos. Peregrinos y promesantes. Un bosque dé estandartes se levanta en las manos varoniles. Curiosos bullones multicolores corren sobre las varas y el sol reverbera sobre los colgajos de cintas, saca chispas de los espejuelos, brilla sobre el oro de las cruces.

Se engalanan los graves «Alféreces» para honrar a San Nicolás. Anchas bandas de seda llevan terciadas sobre el hombro, recamadas de encajes, de cintillos, tachonadas de espejos. Adornadas vinchas indígenas ajustan las frentes de los «Allis" y sobre el amplio escapulario cuelgan múltiples medallitas y rosarios como símbolos de su sometimiento a la religión del conquistador..
Las horas se multiplican en la mañana, en expectativa, en emoción, en espera. Claros que se abren, calles que se juntan; un ir y venir, pero no alejarse. De repente estalla un murmullo y. luego: silencio. ¡Ya vienen!

Ya se acerca rubio, sonriente, el Niño Alcalde, apretando en su pequeño puño la vara de plata dé su dignidad. Lo traen los «Allis», gustosos bajo el peso de las andas. Ya se acerca del otro lado, San Nicolás, el «Tata» de los riojanos. Enorme, moreno, con su hábito morado de Obispo, sobre los hombros de los «Alféreces". Despacio, marchan paso a paso para encontrarse frente a frente delante del Cabildo. Los ojos apuran al minutero del reloj de la Catedral. Son las doce. Los sones caen gravemente en el caldeado silencio. Y cuando la última campanada resuena sobre la ciudad secular de la Nueva Rio ja, los «Alféreces» bajan la imagen de San Nicolás lentamente hasta el nivel del suelo, mientras el Niño permanece en lo alto de su pedestal. Se inclinan los estandartes y banderas y se hinca de rodillas la gente. Esta es la primera reverencia que hace el Santo. Dos veces más le ayudan sus «Alféreces» a levantarse en. alto y dos veces más se inclina humildemente ante el Niño Divino, Después, en medio de alegres campanadas, echa a andar el Niño hacia la Catedral y San Nicolás lo acompaña escoltándolo.

«Tincunaco» entre el Niño Alcalde y San Nicolás. Fiesta de cariño humilde, de devoción ingenua de un pueblo que no ha perdido aún la pureza de sus creencias. Gente que con lágrimas en los ojos comenta: «¿Ha visto, señora? ¡Tan grande es San Nicolás y sin embargo se humilla delante del Niño!».


Compartir:


 

Paginas: