Fiesta Del Niño Alcalde - pág.3

Fiesta Del Niño Alcalde - pág.3 Top Argentino

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Fiesta Del Niño Alcalde. De repente se siente un canto extraño, dulce, cautivante. Un tamborcito acompaña marcando las estrofas y un arco blanco se balancea de adelante hacia atrás sobre la cabeza del cantor.

Es el «Inca» que canta junto con sus «Allis» las loas a la virgen y al Niño que es Alcalde, Dueño y Señor. Versos arcaicos resuenan en el aire caldeado en una rara mezcla de español y quichua: «Año nuevo pacarí» - «Achalay mi santú" - «Mamay Virgen Copacay». Nueve noches consecutivas se reúnen los «Allis» en la Catedral para cantar a la Virgen y al Niño bajo la mirada del «Tatú» San Nicolás. Estos son los preparativos previos para la fiesta del «Encuentro» o «Tincunaco» que se hará entre el Niño Alcalde y San Nicolás.
El origen de esta fiesta se-pierde en los tiempos. Que no es religiosa sino eminentemnte popular lo demuestra el hecho de que antiguamente el clero ni siquiera tomó parte en ella. Sobre la aparición de la imagen del Niño, vestido con galas de negros terciopelos, recamados de, oro a la usanza colonial, corren, muchas leyendas. Cuentan que estando San Francisco Solano entre los indios diaguitas, predicándoles la doctrina y apaciguándoles en su ardor bélico contra el español, vio un día aparecer entre los árboles a un hermoso niño rubio. Al instante reconoció que era el mismo Niño Jesús. Asombrado. por la milagrosa aparición le rogó delante dé los embelesados indígenas que aceptara la tutela de los mismos cómo alcalde y defensor. Y así aconteció: fe, adoración y sometimiento.
Tanto el Niño Alcalde como San Nicolás tienen sus adictos, organizados en cofradías.

Con el correr de los años se organizó él séquito del Niño Alcalde: son los «Allis? cuyo jefe es el «Inca»; a San Nicolás lo sirve y atiende la cofradía de los «Alféreces». Obedecen éstos a la dirección del «Alférez Mayor» a quien acompañan sus doce apóstoles. Mientras los . «Allis» son gente sencilla del pueblo con muy posible ascendencia indígena, los «Alféreces» son la flor de caballeros de la ciudad de Velazco. Es sumamente interesante que en ía fiesta del Encuentro se enfrentan así de nuevo, simbólicamente, los dos elementos antagónicos: el indio y ti español. Eso ocurrirá justo delante del Cabildo, cuando el reloj de la Catedral dé las 12 campanadas el último día del año.

En la novena noche y en las vísperas, de la fiesta, después de haber cantado las últimas estrofas en el atrio de la Catedral, se trasladan los «Allis» directamente a la Iglesia de San Francisco para velar , al Niño. Ya está allí, sobre su trono dorado, en medio de una nube de tules, de cintas y de flores. Los cirios iluminan a los fieles que durante toda la noche entran y seden para ver al Niño. De tanto en tanto se levanta el «Inca», golpea la cajita y en el silencio de la noche se eleva el cantó de los «Allis»: «Belencio, Belencio, Belén rosa Sachampi".


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