Juan Pedro Esnaola

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Biografías de Argentinos

12-10-2019 69 Visitas

Juan Pedro Esnaola nació en Buenos Aires, el 17 de agosto de 1808. Músico y compositor. Realizó la versión del “Himno Nacional”, declarada oficial, y dejó una importante obra musical. Desempeñó varios cargos públicos y fue presidente del Club del Progreso. Falleció en Buenos Aires, el 8 de julio de 1878.

Juan Pedro Esnaola.
Grandes Argentinos

La figura mas destacada del arte musical en la Argentina durante el siglo xix es, sin lugar a dudas, Juan Pedro Esnaola. Nacido en Buenos Aires el 17 de agosto de 1808, dos años escasos antes de la Revolución emancipadora, falleció soltero bajo el mismo techo de su nacimiento el 8 de julio de 1878, motivando su desaparición extraordinarias manifestaciones de pesar en los ambientes artísticos y musicales, en los que sin interrupción actuó desde los trece años de edad. Su padre, José Joaquín, era natural de Albistur, Guipúzcoa, y su madre Josefa Teresa Picasarri, nació en Segura, en la misma provincia española.
Desde 1818 a 1822 residió en Europa, adonde viajó en compañía de su tío y maestro de música, el presbítero José Antonio Picasarri, para perfeccionar sus conocimientos en los conservatorios de Madrid y París. Al regreso, abrió Picasarri una escuela de música, cuyo maestro de piano era el niño Esnaola, cuando la ciudad empezaba a saborear los encantos de la música profana. A mediados del siglo xvm se habían escuchado conciertos vocales e instrumentales de los indígenas adiestrados por los jesuítas en las reducciones, pero desde la expulsión de la Compañía de Jesús aquellos grandes centros culturales habían decaído. En los actos públicos de la Escuela de Picasarri y Esnaola se pudieron apreciar las composiciones de maestros indiscutidos, como Mozart y Haydn, al lado de las obras que en esos años constituían las mayores novedades de Europa. El gobierno de Buenos Aires apoyó la tarea y un buen número de jóvenes de uno u otro sexo acudió a la escuela. No duró muchos años, pero su plantel fue durante casi medio siglo la base de la vida artística de la ciudad, distribuyéndose los discípulos según su posición social, afición y dotes, en salones, teatros y templos, mientras otros, a su vez, se dedicaron a la enseñanza continuando la obra de Esnaola.
En los conciertos ofrecidos en 1822 y 1823 se ejecutó y cantó música de Rossini, Paér, Puccita, Winter y Trento, todos ellos en plena producción, y de Dussek, desaparecido poco antes. Llamó mucho la atención la maestría con que el niño tocaba el piano. En aquellas primeras presentaciones también actuó Esnaola como cantante.
La precocidad de su talento musical se manifestó no sólo en la enseñanza y como intérprete, sino también en el difícil campo de la composición. Aun dejando de lado la Colección de Piezas de 1822, seguramente compuestas durante sus estudios como trabajos prácticos, vale la pena señalar que antes de cumplir los veinte años ya había escrito una Misa a tres voces, otra a cuatro voces, otra de Réquiem,, otra más sin especificación, sus Salve, Marcha Fúnebre, Invitatorio, Responso, dos Sinfonías, una Cavatina y un Himno.
La música ligera que lo haría popular en los salones porteños sólo aparece después de 1832, contando el autor veinticuatro años.


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