Pedro Ignacio Castro Barros

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Biografías de Argentinos

12-10-2019 34 Visitas

Pedro Ignacio Castro Barros nació en Chuquis (La Rioja). Sacerdote. Diputado. Fue presidente del Congreso de Tucum án de 1816, y firmó el acta de la independencia argentina. Rector de la Universidad de Córdoba y gobernador del Obispado en sede vacante. Falleció en Santiago de Chile el 17 de abril de 1849.

Pedro Ignacio Castro Barros.
Grandes Argentinos

Nació en la aldea de Chuquis (Provincia de La Rioja), en el departamento de Arauco, que hoy lleva su nombre. Fueron sus padres don Pedro Nolasco Castro y doña Francisca Jerónima Barros. Según los documentos familiares, y de acuerdo con la tradición oral, tuvo como hermanos a doña Francisca Justa, luego esposa de don Andrés Molina, alcalde de segundo voto en La Rioja; don José Domingo, alcalde de segundo voto en el año 1812; don Juan Basilio; don Francisco Solano, famoso por su cuidada y elegante caligrafía; y don Juan Vicente, el dilecto compañero de nuestro biografiado.
Pedro Ignacio heredó de su madre la fe inquebrantable de una bretona y una fortaleza física nada común. Cursó sus primeras letras en Santiago del Estero, pasando luego, en 1790 ó 1791, a Córdoba. Ingresó al poco tiempo en el Colegio de Nuestra Señora de Loreto, frecuentando las aulas universitarias. En la casa de Trejo estudió dos años de latín y tres de filosofía, graduándose de bachiller en Filosofía y Artes. Obedeciendo a su vocación, cursó con brillo los cuatro años de Teología hasta obtener en 1800 las borlas de doctor. El 31 de diciembre de ese año se ordenó de presbítero. En 1801 figuraba como alumno de primer año de Derecho Civil. A principios de 1803 se le nombró pasante de leyes en la Universidad. Ese mismo año volvió a La Rioja, donde por espacio de un lustro vivió consagrado a la enseñanza, a la predicación y al ministerio sacerdotal. En 1809 ocupó, previo concurso, una cátedra de filosofía en la Universidad de Córdoba. En 1810 fue nombrado Cura y Vicario Interino de La Rioja, donde volvió a desplegar múltiples actividades en beneficio de sus paisanos. Por ese tiempo falleció su madre a la edad de ciento tres años.
Castro Barros se reveló inmediatamente como un fervoroso paladín de la causa de Mayo. En el segundo aniversario de la Revolución pronunció en la Iglesia Matriz de su tierra natal, en presencia del Obispo Orellana, un extenso sermón que todavía permanece inédito. Su decidida adhesión al Gobierno Patrio le llevó a Buenos Aires en 1814 como diputado a la Asamblea en reemplazo de Ugarteche, a quien aquel cuerpo había confiado una misión en las provincias. En 1815 la Asamblea le comisionó juntamente con Juan Ramón Balcarce para asegurar la confianza y la opinión de las provincias y del ejército del Norte, ante la crisis e inestabilidad de los poderes. Al regreso, pronunció el 25 de mayo en Tucumán la oración patriótica que el Ayuntamiento mandó imprimir. La Rioja lo volvió a elegir diputado para que representara en el Congreso de Tucumán, que le designó su presidente en la sesión del 2 de mayo. Bajo su presidencia tuvo lugar el nombramiento de Juan Martín de Pueyrredón como Director Supremo. El 9 de julio firmó el acta de la Independencia, y en el Te-Deum de ese día ocupó la cátedra sagrada.


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