Luis Piedrabuena

Luis Piedrabuena Top Argentino

Biografías de Argentinos

07-09-2020 88 Visitas

Nació en Carmen de Patagones (Prov. de Buenos A ires), el 24 de agosto de 1833. Marino. Primer instructor de nuestra marina, realizó numerosísimos salvamentos. Explorador de todas las costas patagónicas, ríos, islas y territorios adyacentes, estableció relaciones con las tribus nómades de esas latitudes, inculcando el sentimiento de la nacionalidad argentina. Falleció en Buenos Aires, el 1 de agosto de 1883.

Luis Piedrabuena.
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Nació en Carmen de Patagones (Prov. de Buenos Aires), el 24 de agosto de 1833, hijo de don Miguel Piedrabuena y de doña Vicenta Rodríguez.

En el pueblo natal tuvo como maestro de primeras letras a don Mariano Zambonini. En 1842 se embarcó en un pailebot mandado por el Capitán Lemón en calidad de grumete. Salieron de Patagones rumbo a Montevideo y llegaron a Buenos Aires al mes siguiente.

Descontento con el trato de Piedrabuena abandonó la nave y en esta ciudad se puso a las órdenes de don James Harris, capitán de la armada nacional, que le hizo completar los estudios secundarios, tras lo cual lo devolvió a sus padres.

El 23 de julio de 1847 volvió al mar en el pailebot «John E. Davi-son», que al mando del capitán. W. H. Smiley recorría los mares del sur dedicado a la pesca de ballenas. Este, desde el primer momento, se ocupó de la educación marinera de Piedrabuena, y al mes siguiente, cruzaba por segunda vez la barra del Río Negro rumbo al Sur.

A fines de julio de 1848 fondearon eñ las islas Malvinas y después de abastecerse se dirigieron al cabo de Hornos, descendiendo luego hasta el paralelo 68° de latitud Sur, donde el buque se dedicó a la caza de ballenas por espació de un año. Piedrabuena adquirió una destreza extraordinaria como consumado timonel, fuerte bogador, sereno arponero y ágil gaviero. De regreso a las Malvinas y aligerada la carga siguieron rumbo a Patagones, donde el joven marino pidió permiso a sus padres para continuar la carrera que había abrazado.

El 28 de agosto de 1849 el «pailebot» zarpó de Patagones, hacia Montevideo. El grumete Piedrabuena era ya entonces segundo oficial. En Montevideo fueron fletados por don Samuel Lafone para abastecer a los misioneros ingleses establecidos en la parte sur de la isla de Navarino y Tierra del Fuego. En esa oportunidad se le entregó el mando de la segunda ballenera. Un fuerte temporal los obligó a buscar refugio en la isla de los Estados, realizando su primer salvataje al arrancar de la muerte a 14 tripulantes de un buque alemán naufragado en aquellas inhospitalarias costas. En este viaje presenció la tragedia de la misión Alian Gardener, cuyos componentes perecieron en una lucha patética con los elementos y el hambre. Después de enterrar los cadáveres la «John E. Ddvison», continuó su viaje hacia el norte. Al poco tiempo, llegaron a Deseado, donde transbordaron al bergantín goleta «Zerahia».

En 1850 el capitán Smiley ascendió a Piedrabuena a primer oficial de su buque, con el que recorrió las costas de las Malvinas, islas de los Estados y Tierra del Fuego. Desde 1851 a 1854 Piedrabuena surcó los mares australes hasta las inmediaciones de la tierra de Gra-ham, ocupado en la pesca de focas y lobos marinos. En un reconocimiento de esos mares se perdió con su ballenera permaneciendo un mes con sus compañeros encerrado entre los «icebergs». Exploró las islas comprendidas entre el cabo Vírgenes y Chiloé y se internó en los canales fueguinos, llevando a las tribus que acampaban en sus márgenes banderas de lona con los colores de la enseña nacional.

Después de 1854 se embarcó con el capitán Smiley, en Montevideo en un barco argentino, el «San Martín», en viaje a Nueva York. Allí ingresó a una escuela de marina donde completó- los estudios náuticos y obtuvo conocimientos de mecánica.

Siempre en compañía del capitán Smiley abandonó Nueva York como primer oficial de la corbeta norteamericana «Merriman», en la que recorrieron las costas meridionales de los Estados Unidos y de las Antillas. En 1858 se embarcó en el bergantín «Nancy», de propiedad de Smiley, y de Nueva York se dirigió a los mares australes de la Argentina, donde de nuevo tuvo oportunidad de salvar 24 náufragos en las cercanías de la isla de los Estados como también a la tripulación de la ballenera norteamericana «Delphin», en Punta Ninfas.

En 1859 Smiley le confió el mando del «Nancy», y con éste, y la «Manuelita» recorrió las costas de la Patagonia, Tierra del Fuego, Islas Malvinas y de los Estados. En esta expedición remontó el río Santa Cruz hasta la isla Pavón, donde ante una tribu de indios enar-bóló por primera vez la bandera de la patria entre salvas de cañón y fuego de fusilería. En ese lugar hizo construir un pequeño rancho para vivienda de tres patagones de la tripulación que dejó custodiando el pabellón. .

A comienzos de 1860 armó en guerra el «Nancy» y se dirigió a los mares australes, en los que tuvo que luchar contra dos buques locales en momentos de prestar salvataje a los tripulantes del bergantín «Talher», por impedirle éstos la humanitaria tarea, deseosos de saquear él cargamento.

Conocedor de los peligros de esos mares y del permánente riesgo de las masas de hielo hizo construir en Puerto Cook, en la desolada isla de los Estados, una vivienda para albergar a quienes naufragaran en aquellas peligrosas costas.

En 1862 y 1863 estuvo dedicado a la caza de ballenas y lobos practicando reconocimiento en islas y canales fueguinos hasta llegar al cabo Torrentoso, donde grabó la siguiente inscripción: «Aquí termina el dominio de la República Argentina. En la isla de los Estados (Puerto Cook) se socorre a los náufragos».

El 2 de diciembre de 1864 el gobierno de Mitre le extendió los despachos de capitán honorario de la Armada, autorizándolo a continuar con su buque armado en guerra para vigilar las costas australes de la Argentina.

En 1866 adquirió en Punta Arenas el bergantín «Carlitos» con el que después de un viaje a las Malvinas envió a Montevideo un cargamento de carbón de piedra sufriendo averías de consideración y su pérdida posterior.

A principios de 1867, con los barcos «Espora» y «Julia», emprendió la pesca de lobos y elefantes marinos, e inició en el paraje del río Santa Cruz, conocido con el nombre de Sabinas, un intento de colonización al construir dos casas para vivienda de doce hombres.

El 1 de agosto de ese año contrajo matrimonio en Buenos Aires con doña Julia M.


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