Fray Luis Beltrán

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Biografías de Argentinos

12-10-2019 30 Visitas

Fray Luis Beltrán nació en Mendoza, el 7 de setiembre de 1784. Sacerdote. Capellán del Ejército de los Andes de San Martín, dirigió la fabricación de sus armas, y concurrió a numerosas batallas. Pertrechó con armamentos a expediciones marítimas. Falleció en Buenos Aires, el 8 de diciembre de 1827.

Fray Luis Beltrán.
Grandes Argentinos

Fray Luis Beltran, el Gran Artesano de los Ejércitos Libertadores, nació en las proximidades de la ciudad de Mendoza el 7 de setiembre de 1784 (según su testamento en San Juan). Fueron sus padres don Luis Bertrand, francés de origen, y doña Manuela Bustos. Educado en el convento de San Francisco, cuando apenas tenía 16 años se decidió por la carrera eclesiástica. Trasladado a Chile, fue vicario del coro en el convento de Santiago.
En 1811 se inició en la maestranza del ejército chileno con don Francisco Ramón Vicuña y, al año siguiente, como capellán del ejército de Carrera, participó en el combate de Hierbas Buenas, donde los patriotas sufrieron una derrota. Los conocimientos demostrados al recomponer el material dañado en ese descalabro, le valieron el grado de teniente de artillería, aunque sin abandonar los hábitos. En las armas chilenas asistió al sitio de Chillán y compañó a los Carreras en el desastre de Rancagua (1814), regresando a pie a Mendoza a través de la cordillera, cargado con su saco de herramientas e instrumentos, para asilarse en su convento.
Incorporado a las tropas de San Martín como capellán del Ejército de los Andes, que se alistaban en el campamento de Plumerillo con el fin de realizar la magna empresa que debía afianzar la independencia argentina y lograr le emancipación de Chile y el Perú, aquél lo nombró en 1815 teniente 2.° del 3.e´ Batallón de Artillería. Al mismo tiempo se hizo cargo del montaje del Parque y Maestranza del ejército, dirigiéndolo virtualmente con el beneplácito del comandante Pedro Regalado de la Plaza, que reconoció sus dotes excepcionales, transformando los talleres de El Plumerillo en una fragua gigantesca. Bajo su experta dirección llegó a disponer de más de 700 hombres en sus talleres, que fabricaron todo cuanto necesitó el ejército, desde las piedras de chispa para los fusiles y herrajes para los caballos, hasta el calzado de la tropa.
Mitre lo llamó el Vulcano del Ejército y dice en su Historia de San Martín que «todo caudal de ciencia lo había adquirido por sí en sus lecturas, o por la observación y la práctica. Así se hizo matemático, físico y químico por intuición, artillero, relojero, pirotécnico, carpintero, herrero, dibujante, cordonero, bordador y médico por la observación y la práctica; siendo entendido en todas las artes manuales; y lo que no sabía lo aprendía con sólo aplicar a ello sus extraordinarias facultades mentales».
Fray Luis fabricó las anuas de la Revolución. «En medio del ruido de los martillos -prosigue Mitre- que golpeaban sobre siete yunques y de las limas y sierras que chirriaban, dirigiendo a la vez 300 trabajadores, a cada uno de los cuales enseñaba su oficio, su voz casi se extinguió al esforzarla, y quedó ronco hasta el fin de sus días». Fundió cañones, balas y granadas empleando el metal de las campanas de los templos y los utensilios de bronce y hierro que pedía y obtenía de las casas de familias.


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