Nicolas Avellaneda - pág.5

Nicolas Avellaneda - pág.5 Top Argentino

Biografías de Argentinos

--20191012 232 Visitas

Nicolás Avellaneda nació en Tucumán, el 3 de octubre de 1837. Eminente jurisconsulto, político y financista; fue Ministro de Gobierno de Alsina, y de Justicia e Instrucción Pública de Sarmiento, y Presidente de la República. Falleció en Buenos Aires, el 24 de noviembre de 1885.

Nicolas Avellaneda. Fue una obra de positivos beneficios.
En la reforma que en 1860 se hizo de la Constitución de 1853 quedó establecido que la capital del país sería la ciudad designada por una ley especial del Congreso, previa cesión hecha por una o más legislaturas provinciales del territorio que hubiera de federalizarse. El magno problema histórico de la capital de la República, que tanto gravitó en la organización del país y en su devenir político y social, estaba, pues, sin resolverse. Se había dictado lo que se llamó la ley de compromiso, y merced a ella las autoridades residían en la ciudad de Buenos Aires, solución que si bien permitía salir del paso, provocaba conflictos en cuanto las relaciones entre el gobierno nacional y el de la provincia se tornaban inamistosas.
Ello ocurrió al enfrentarse como candidato a la presidencia de la República, Carlos Tejedor, gobernador de Buenos Aires, perteneciente al partido autonomista, y el general Roca. Por más que Avellaneda hizo muchos esfuerzos para mostrarse prescindente aparecía Roca a los ojos de lo opinión como el candidato que gozaba de las simpatías del gobierno nacional. Producidas las elecciones en un clima de violencia resultó electo este último por gran mayoría gracias al apoyo de casi todas las provincias.
Carlos Tejedor se mostró dispuesto a rebelarse contra el resultado electoral, a pesar de su aplastante derrota, aprestándose para la lucha, fundándose en una ley que lo autorizaba a comprar armas con destino a la policía y bomberos, convocando a la reserva de la Guardia Nacional. Avellaneda mostró en la oportunidad notable firmeza y no omitió recurso alguno para evitar la lucha, interpretando el sentimiento general. Tras varias conferencias de notables para solucionar el conflicto, los dos candidatos rivales se entrevistaron. En una concentración de más de 30 mil personas, a las que asistieron entre otras grandes personalidades. Mitre, Sarmiento, Rawson y Vicente López, Avellaneda dijo: «Os apoyo no porque me aplaudís, sino porque procuráis la paz». Pero todo resultó vano ante la intransigencia del gobernador de Buenos Aires.
Cuando el conflicto llegó a su punto culminante y la lucha inminente, el presidente Avellaneda, sin escolta, mostrando un coraje que le negaron sus adversarios confundiendo serenidad y moderación con debilidad, pero que le reconocieron testigos autorizados como Roca y Pellegrini, se trasladó a la Chacarita, donde se encontraba el regimiento 10° de caballería, al mando del coronel Manuel Campos, y en una proclama que dirigió al pueblo de la República, sentó el famoso principio, después tantas veces invocado, de que «no debe haber en la Nación nada superior a la Nación misma».
Movilizadas por Carlos Pellegrini las tropas nacionales, la ciudad quedó sitiada, mientras por el otro lado se construían trincheras y fortificaciones en los puntos de acceso. Avellaneda se trasladó a Belgrano, que fue declarada capital provisional de la República, y allí instaló el gobierno, acompañado por una parte del Congreso y la Corte Suprema.


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