Nicolás Avellaneda

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Biografías de Argentinos

12-10-2019 162 Visitas

Nicolás Avellaneda nació en Tucumán, el 3 de octubre de 1837. Eminente jurisconsulto, político y financista; fue Ministro de Gobierno de Alsina, y de Justicia e Instrucción Pública de Sarmiento, y Presidente de la República. Falleció en Buenos Aires, el 24 de noviembre de 1885.

Nicolás Avellaneda.
Grandes Argentinos

El de Nicolás Avellaneda era un apellido engrandecido por el sacrificio y la devoción de la libertad; era hijo de Marco Avellaneda, el mártir de Metán, que perteneció a la Asociación de Mayo y juró cumplir con los demás compañeros de Esteban Echeverría los principios del Código de la Nueva Generación que un día inspirarían la organización de la República. Fue su madre doña Dolores Silva y Zavaleta. Nació en Tucumán el 3 de octubre de 1837 y el día en que su padre fue degollado por el bárbaro cuchillo de un lugarteniente de Rosas acababa de cumplir cuatro años de edad. La familia tuvo que refugiarse en Bolivia, donde transcurrieron algunos años de la infancia del futuro presidente de los argentinos.
Cursó Derecho en Córdoba sin alcanzar a graduarse; vuelto a su provincia fundó el Eco del Norte, después de haber hecho sus primeras armas como periodista en El Guardia Nacional. A fines de 1857 se trasladó a Buenos Aires, rico de sueños e ideales pero muy pobre en bienes. Para ganarse el sustento y satisfacer su temprana vocación retomó al periodismo escribiendo en El Nacional y en El Comercio del Plata, fundado en Montevideo por Florencio Varela.
En la ciudad porteña se recibió de doctor en derecho, inició el ejercicio de su profesión y entra en contacto con varios de los grandes hombres de la época. Su talento y el recuerdo del padre heroico e ilustre le abrían paso. Conoció a Sarmiento y entre el joven tucumano, que empezaba a recorrer el camino de la vida, y el gran luchador, en plena madurez por aquellos años, nació una estrecha amistad que se prolongó a lo largo de su existencia, completándose con la colaboración recíproca en las altas tareas de gobierno. En carta al doctor Vallejo, fechada en 1859, escribe Avellaneda: «El doctor Pérez ha tenido la bondad de hacerme notar que Sarmiento frecuenta más el estudio desde que me trata, y que es visible el agrado con que conversa y discute conmigo. Y su amabilidad ha llegado hasta repetirme conceptos elogiosos que, le confieso ingenuamente, me han llenado de satisfacción, y que he aceptado como un generoso estímulo, porque el incienso que desciende de lo alto se puede aspirar sin peligro de marearse». Pronto alcanzó el joven, orgulloso de esa amistad ilustre, la cátedra universitaria. Nicolás Avellaneda fue un destacado profesor de Economía Política de la Facultad de Derecho en la Universidad de Buenos Aires.
Militó en política desde muy joven y en esa lucha, donde la suerte suele ser tornadiza y a menudo divorciada de los méritos reales, realizó una de las carreras más rápidas y completas que haya memoria en el país.
Desde el primer escalón subió a la cumbre directa y raudamente sin un solo retroceso. Diputado a la Legislatura de Buenos Aires primero, en seguida el gobernador Alsina lo designó ministro de Gobierno cuando no había cumplido veintinueve años, cargo en el que dejó huellas perdurables por su labor en materia de legislación agraria, régimen municipal e instrucción pública.


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