Juan Bautista Alberdi

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Biografías de Argentinos

12-10-2019 115 Visitas

Juan Bautista Alberdi nació en Tucumán, el 29 de agosto de 1810. Fue uno de los más grandes escritores de América y pensador político de los más eminentes de su época. Jurisconsulto, economista, sociólogo, político y diplomático. Escribió las “Bases”. El gobierno de la Nación publicó sus “Obras Completas” en numerosos volúmenes. Murió en Neuilly (Francia), el 19 de junio de 1884.

Juan Bautista Alberdi.
La militancia política

Es el más alto pensador de una generación que es, a su vez, la más reflexiva quizá de la historia argentina hasta tiempos muy recientes. Su meditación no sólo se vuelca en la nutrida colección de sus escritos; se advierte en la Constitución que nos rige desde 1853, salvo el período en el que se interrumpió la continuidad de las institituciones democráticas de la República.
Nació el 29 de agosto de nuestro año glorioso -1810-. Hijo de un comerciante vizcaíno, don Salvador Alberdi, fervoroso admirador de Rousseau y amante de la música, a quien el Congreso de Tucumán otorgó la ciudadanía argentina. El general Belgrano frecuentaba su amistad y acarició y sentó sobre sus rodillas en algunas ocasiones al niño. La madre, doña Josefa Aráoz, perteneció a una conocida familia tucumana; sus mujeres eran famosas en la provincia por su belleza. La temprana muerte de la madre, y la del padre, cuando Juan Bautista contaba apenas diez años, al dejar en la soledad su infancia, envolvieron su vida en un halo de melancolía.
En 1824 el gobierno de Tucumán se acogió al sistema de becas instituido para las provincias por el de Buenos Aires, a iniciativa de Rivadavia. El niño, que había concurrido a la escuela de su ciudad nativa, se distinguió en las aulas, mereciendo una recomendación del gobierno norteño por su «disposición para conseguir un aprovechamiento en cualquier ciencia a que se le destine». En agosto fue admitido en el Colegio de Ciencias Morales. Pero acostumbrado a la plácida existencia provinciana no soportó el régimen de internado y lo abandonó antes de concluir el año, no sin acreditar, durante ese breve intervalo, una fuerte inclinación por la música. Empezó entonces su aprendizaje comercial en la céntrica tienda de Maldes. La afición a la lectura le impulsó a reanudar los estudios en el referido Colegio, en cuyas aulas hizo amistad con Miguel Cañé, quien le descubrió a Rosseau. El pensador francés lo apasionó lo mismo que a su padre. Posterionnente se fue a vivir en la casona de ese compañero cuando el Colegio, transformado en el de la Provincia de Buenos Aires, cerró sus puertas.
De acuerdo con un consejo médico tuvo que renunciar a trabajos intensos. Cultivó entonces la sociabilidad. En los salones porteños atraían su encanto personal, su distinción y aptitudes musicales. En el mundo de las letras se presentó en 1832 con «El espíritu de la música», el «Ensayo sobre un método nuevo para aprender a tocar el piano con la mayor facilidad» y su «Memoria descriptiva sobre Tucumán» (1834). Con su fraternal amigo Juan María Gutiérrez entró en relación con Esteban Echeverría, que les hizo conocer a los adalides del romanticismo europeo y las nuevas direcciones históricas. Teniendo a la vista tan vasto panorama trazó, en 1837, una de las más hondas tesis compuestas en tierras americanas: el Fragmento preliminar al estudio del Derecho».


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