José Marmol

José Marmol Top Argentino

Biografías de Argentinos

06-11-2019 39 Visitas

Nació en Buenos Aires, el 2 de diciembre de 1817. Poeta y político. De ideas liberales, formó parte de la generación que combatió a Rosas. Escribió “Amalia”, la primera novela argentina. Fue director de la Biblioteca Pública, diputado y senador. Falleció en Buenos Aires, el 9 de agosto de 1871.

José Marmol.
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En 1843, desde Montevideo, un joven de tez pálida, de negra y rizada cabellera, levanta enérgicamente su brazo para decir con acento trágico:

¡Sí, Rosas, te maldigo! Jamás dentro de mis venas la hiel de la venganza mis horas agitó: como hombre te perdono mi cárcel y cadenas, pero como argentino, las de mi patria, no.

La indignación y la impotencia hicieron de los proscritos del régimen una hueste de oradores y escritores diestros. Las palabras brotaban con elocuencia de los labios de quienes soñaban, leyendo a Byron y a Víctor Hugo, ser vates de un pueblo escarnecido. Entre ellos, se cuenta el autor de los versos citados.

José Pedro Crisólogo Mármol nació en Buenos Aires, el 2 de diciembre de 1817. Fueron sus padres Juan Antonio Mármol, nacido en Buenos Aires y María Josefa Zavaleta, natural de Montevideo. Tuvo cuatro hermanos, de los cuales dos varones murieron siendo niños. Sus hermanas Juana y Emilia vivieron en amistad y muy junto a él hasta su muerte.

Aprendió las primeras letras con un maestro particular. Buen escolar y estudiante ingresó en la Universidad de Buenos Aires a los 18 años, para estudiar derecho. Conoció en el claustro universitario al Dr. Diego Alcorta, maestro de la juventud que luchó contra la tiranía y que fue discípulo a su vez de Juan Grisóstomo Lanfinur. Nunca olvidó Mármol al maéstro, y años más tarde escribiría en Amalia:

«...Oye: tú, yo, cada joven de nuestros amigos, cada hombre de la generación a que pertenecemos y que ha sido educado en la Universidad de Buenos Aires, es un compromiso vivo, palpitante, elocuente del doctor Alcorta. Somos sus ideas en acción...»

Fiel a sus ideales liberales intervino en la política clandestina escribiendo cartas a Montevideo y repartiendo a hurtadillas perió dicos contrarios a Rosas y a su política.

No tardó la policía en dar con él y en 1839, preso ya, escribió sus primeros versos en la pared de la cárcel, según su propia aseveración, con palitos de yerba carbonizados con la llama de una vela:

Muestra a mis ojos espantosa muerte, mis miembros todos en cadena pon.

¡Bárbaro!, nunca matarás el alma ni pondrás grillos a mi mente, ¡no!

Libre de la prisión, constantemente amenazado, decidió alejarse de Buenos Aires y en noviembre se embarcó para Montevideo. La hospitalaria capital oriental vivía horas semejantes a las porteñas, abundaban los refugiados y no faltaban, en casa de los más ilustres, animados cenáculos políticos.

Mármol se hospedó en casa de la señora de Thompson y luego _ en la del doctor Pico. Al día siguiente de su llegada lo visitaron Alberdi y otros jóvenes. Comenzó a alternar y se adaptó al lugr r y a la colonia literaria, de la cual era jefe Florencio Varela.

El 25 de mayo de 1841, como era costumbre, se organizó un certamen poético para celebrar la fecha patria argentina.


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